Mundo Médico Digital · Pediatría
El trasplante hepático pediátrico (THP) constituye uno de los mayores desafíos quirúrgicos y de soporte vital de la medicina contemporánea. Frente a patologías terminales como la atresia de vías biliares, las hepatitis fulminantes y los errores congénitos del metabolismo, la supervivencia del injerto no depende únicamente de la técnica de anastomosis vascular en quirófano, sino de la precisión en el manejo intensivo postoperatorio y la reducción de las tasas de descarte de órganos.
Para consolidar la capacidad asistencial en el país, el Instituto Nacional de Salud del Niño de San Borja (INSN-SB) articuló un intercambio técnico de alta especialización con el Hospital de Pediatría Garrahan de Argentina y el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), en el marco del Proyecto de Cooperación entre Países para el Desarrollo Sanitario (CCDH) impulsado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS, 2026).
La jornada técnica, desarrollada bajo el lema institucional «Ama, dona y vive», reunió a equipos multidisciplinarios dedicados a las fases críticas del trasplante pediátrico. El Hospital Garrahan de Buenos Aires —centro de referencia continental con más de mil trasplantes hepáticos pediátricos realizados— trasladó a los cirujanos, hepatólogos e intensivistas del INSN San Borja su experiencia en el abordaje de las complicaciones agudas postquirúrgicas:
El Dr. Richard Malán (2026), vicepresidente del INCUCAI, remarcó durante las sesiones que la clave para la sostenibilidad de un programa pediátrico radica en consolidar equipos integrados: «Los avances y desafíos del trasplante pediátrico en Latinoamérica exigen equipos multidisciplinarios sólidos para el abordaje y el manejo intensivo postoperatorio en THP».
Desde la perspectiva rectora sanitaria, la Dirección General de Donaciones, Trasplantes y Banco de Sangre (DIGDOT) del Ministerio de Salud del Perú (MINSA) abordó los cuellos de botella en la procuración y asignación de injertos. La escasez de donantes pediátricos compatibles por peso y tamaño obliga a estandarizar técnicas de reducción hepática (split liver o partición hepática de donante adulto), lo que demanda protocolos estrictos de ablación y preservación hipotérmica.
El viceministro de Salud Pública del MINSA, Dr. Leonardo Rojas (2026), subrayó el impacto de esta cooperación binacional en la gestión hospitalaria:
«Los contenidos abordados constituyen herramientas concretas para incrementar la eficiencia y la seguridad de nuestros procesos. Este enfoque integral es fundamental para reducir el descarte de tejidos, mejorar la asignación de órganos y garantizar la sostenibilidad de los sistemas de trasplante en el país».
Asimismo, la integración de la Red Sudamericana de Donación y Trasplante (DONASUR), representada en el encuentro por su coordinador Mariano Soratti, permitirá a los centros peruanos homologar sus sistemas de información y registro de listas de espera con los estándares de la región.
La Dra. Maureen Birmingham (2026), representante de la OPS/OMS en el Perú, enfatizó que elevar la tasa de éxito en procedimientos de alta complejidad requiere intervenir sobre los hospitales con mayor índice de mortalidad para fortalecer la obtención de órganos y tejidos viables, permitiendo que niños con falla hepática terminal accedan a una oportunidad de vida sin necesidad de ser derivados al extranjero.
La alianza técnica entre el INSN San Borja y el Hospital Garrahan marca un punto de inflexión para la cirugía pediátrica de alta complejidad en el Perú. Al perfeccionar los protocolos de soporte hemodinámico, vigilancia postoperatoria y procuración de injertos pediátricos, el país fortalece su capacidad de respuesta ante patologías hepáticas terminales, garantizando que el rescate vital de los pacientes más vulnerables se ejecute con estándares de seguridad y sobrevida comparables a los mejores centros de referencia internacional.