Fortalecimiento de los sistemas de salud globales: la visión estratégica de FIGO

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En un escenario mundial marcado por los retos de la equidad sanitaria, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) ha puesto en marcha una visión estratégica que busca transformar la manera en que los sistemas de salud responden a las necesidades de mujeres, adolescentes y recién nacidos. Esta estrategia, más que un documento orientador, es un llamado a la acción colectiva y coordinada, en el que participan médicos, investigadores, gobiernos, instituciones académicas y comunidades. FIGO plantea que para alcanzar verdaderos avances en salud materna y ginecológica es necesario fortalecer no solo los servicios médicos, sino también la infraestructura, las políticas públicas y la formación de especialistas en todos los niveles

 

La importancia de este planteamiento radica en la necesidad urgente de enfrentar las brechas existentes: desigualdad en el acceso a servicios de calidad, altas tasas de mortalidad materna en regiones vulnerables y la persistencia de enfermedades ginecológicas que aún no reciben suficiente atención en la agenda internacional. Con esta estrategia, FIGO propone que el fortalecimiento de los sistemas de salud globales debe ser integral, inclusivo y sostenible.

Un llamado a fortalecer los sistemas de salud desde la raíz

El enfoque de FIGO parte de una premisa básica: los sistemas de salud no pueden mejorar únicamente con más recursos, sino con reformas estructurales que permitan que dichos recursos sean utilizados de forma eficiente, equitativa y accesible. Esto significa revisar desde la infraestructura hospitalaria hasta la cadena de suministros de medicamentos, la formación continua de especialistas y la integración de nuevas tecnologías.

 

Uno de los pilares de esta visión es la capacidad de los sistemas para garantizar atención ginecológica y obstétrica en todos los niveles. En muchos países, la atención primaria no cuenta con las herramientas básicas para detectar complicaciones del embarazo o enfermedades ginecológicas en etapas tempranas. FIGO destaca que el fortalecimiento debe comenzar precisamente en esa base, con programas de prevención, diagnóstico oportuno y derivación efectiva hacia servicios especializados.

 

De igual forma, la estrategia resalta la necesidad de que los hospitales de referencia y los centros especializados cuenten con personal capacitado y tecnología adecuada. Este equilibrio entre la atención primaria y los niveles más avanzados del sistema sanitario es esencial para evitar la sobrecarga, reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida de millones de mujeres alrededor del mundo.

Innovación tecnológica y formación médica: dos ejes centrales

La visión estratégica de FIGO no ignora el impacto de la innovación. La digitalización de la salud, la telemedicina, los sistemas de inteligencia artificial y las herramientas de análisis predictivo son considerados aliados fundamentales para fortalecer los sistemas de salud. La posibilidad de que una mujer en una zona rural pueda acceder a una consulta virtual con un especialista en ginecología o recibir seguimiento de su embarazo a través de aplicaciones móviles representa un cambio de paradigma.

 

Sin embargo, FIGO subraya que la tecnología por sí sola no resuelve las brechas, sino que debe integrarse con procesos de capacitación y regulación adecuados. La formación médica continua es otro punto clave. El déficit de especialistas en ginecología y obstetricia, especialmente en países de ingresos bajos y medianos, exige programas globales de capacitación, intercambio académico y cooperación internacional. FIGO propone iniciativas conjuntas entre universidades, hospitales y sociedades médicas para garantizar que la actualización de conocimientos llegue de manera uniforme y equitativa.

Salud materna y equidad: desafíos que persisten

Aunque la salud materna ha mejorado en muchas regiones, las cifras siguen mostrando desigualdades alarmantes. La Organización Mundial de la Salud estima que cada día mueren más de 800 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto. FIGO resalta que la mayoría de estas muertes se concentran en países en desarrollo, donde la falta de infraestructura y recursos limita la capacidad de respuesta.

 

El fortalecimiento de los sistemas de salud debe traducirse en medidas concretas que reduzcan estas cifras. Desde garantizar atención obstétrica de emergencia hasta programas de planificación familiar y acceso a anticonceptivos, cada elemento de la atención integral tiene un impacto directo en la reducción de la mortalidad y morbilidad materna.

 

En este sentido, FIGO enfatiza la importancia de la equidad como principio rector. No basta con ampliar servicios en las grandes ciudades; se requiere llevarlos a las comunidades rurales, a las poblaciones indígenas, a las adolescentes y a las mujeres en situación de pobreza. La visión estratégica busca precisamente cerrar esas brechas para que ninguna mujer quede excluida del derecho a una atención médica digna.

Un enfoque global con impacto local

Un aspecto innovador de la propuesta de FIGO es su énfasis en la cooperación global sin perder de vista la realidad local. Cada país enfrenta retos distintos, desde enfermedades prevalentes hasta limitaciones presupuestarias. FIGO plantea que el fortalecimiento de los sistemas debe adaptarse a esos contextos, promoviendo estrategias específicas pero basadas en un marco común de derechos, equidad y evidencia científica.

 

Por ejemplo, en países de ingresos altos la prioridad puede ser la digitalización de la salud y la incorporación de inteligencia artificial para la investigación clínica. En cambio, en regiones con menos recursos, la meta inmediata puede ser garantizar suministros básicos, personal entrenado y transporte seguro para emergencias obstétricas. La flexibilidad de la estrategia de FIGO es lo que le da potencial de impacto real, al reconocer que no existe una única receta para mejorar la salud global.

Una visión con horizonte hacia 2030

FIGO ha alineado su estrategia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente con el ODS 3: garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. El horizonte hacia 2030 marca un compromiso ambicioso: reducir de manera significativa la mortalidad materna, asegurar el acceso universal a la salud reproductiva y consolidar sistemas resilientes frente a emergencias sanitarias.

 

La pandemia de COVID-19 dejó al descubierto la fragilidad de muchos sistemas de salud, evidenciando la necesidad de contar con estructuras más robustas y flexibles. FIGO incorpora estas lecciones para proponer no solo mejoras en la atención habitual, sino también mecanismos de respuesta rápida ante crisis globales.

Conclusión: un compromiso colectivo por la salud de las mujeres

El fortalecimiento de los sistemas de salud no es una tarea exclusiva de médicos o gobiernos; requiere del compromiso de toda la sociedad. La visión estratégica de FIGO nos recuerda que invertir en salud ginecológica y obstétrica no solo salva vidas, sino que genera sociedades más justas, productivas y resilientes.

Con esta hoja de ruta, FIGO invita a trabajar de manera articulada para que en los próximos años cada mujer, sin importar dónde viva, tenga acceso a una atención médica de calidad. La construcción de sistemas de salud sólidos y equitativos no es solo un desafío técnico, sino un imperativo ético que marcará el futuro de la medicina y el bienestar global.

Fuentes

Miranda, J., et al. Global Health Systems Strengthening: FIGO’s Strategic View on Reducing Maternal and Newborn Mortality Worldwide. International Journal of Gynecology & Obstetrics. 2024. DOI: 10.1002/ijgo.15553

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